lunes, 2 de enero de 2012

Y el fin del mundo no llegó

La Navidad dejó de ser lo que alguna vez me correspondió vivir. El comercio ofrece cuanto cachivache existe o se inventa para la Navidad. La gente sale despavorida a las calles las dos primeras semanas de esta temporada a gastar y malgastar su dinero como si el mundo se fuera a acabar. Parece ser que la consigna fuera que el que no consuma el mundo lo consume.
Se compra, se come, se bebe, se estrena, se gasta y se endeuda sin límites. ¿Finalmente, qué celebramos como Navidad?   
Qué pasó con nuestra fe, sin importar nuestro credo; con la época de ser solidarios y compartir con el otro; con el momento de autorreflexión, de reconciliación…
Aún me falta mucho para volverme vieja y aún no he perdido el gusto por algunas cosas que heredé desde la cuna, como la celebración de la Navidad. Lo que pasa es que lo visto en las calles de mi ciudad durante estas festividades me llevó a pensar que estábamos dando la bienvenida al fin del mundo, en el que la insensatez, el hastío y la locura eran las sentencias a seguir.   
Sin duda, aún me queda mucho de moderación y razón para no permitir que ‘el fin del mundo’, cada diciembre, me arrase a su paso.


domingo, 19 de junio de 2011

Allá artistas, aquí arte callejero

Por: Sergio E. Díaz
Colega, amigo y gran artífice de sueños
Caminar por Barcelona (España) es caminar en medio de arte. En Barcelona la actividad artística es como los vendedores ambulantes en Colombia, la puedes encontrar en cada esquina. Siempre hay un concierto, una exposición, un show de algo todos los días. Y lo mejor, a muy buen precio, pues para Barcelona la idea es que la gente tenga acceso a la cultura y el arte y no que sea sólo el privilegio de unos pocos.
Entre la oferta artística que se puede encontrar de manera gratuita están los artistas callejeros, como las estatuas humanas que se ubican sobre la "Rambla Catalunya" (se lee cataluña), la cual es una de las principales avenidas peatonales de Barcelona. Es como una especie de Paseo del Comercio de Bucaramanga, pero respetando las proporciones (sin desmeritar lo de Bucaramanga). Y sobre la rambla se ubican hacia los laterales estos artistas, como creando una calle de honor para los propios y turistas.
El mérito de estas estatuas es que todas son espectaculares. Para estar ahí antes deben presentar un casting (prueba) ante la Oficina de Cultura del ayuntamiento de Barcelona (algo así como la Alcaldía) y allí deciden quiénes pueden estar en las calles y quiénes no. El objetivo es mantener un buen nivel a la vista del desprevenido.
Y de esta misma manera operan los músicos callejeros, que generalmente están por los pasillos internos de las estaciones de metro y tren. Suenan muy bien y de todos los ritmos. Entra uno a la estación y siente que entra al llamado embrujador de una sirena; suenan muy bien, algunos con saxofón, otros con guitarra... Algunos se quedan en el instrumento y otros con su pista que llevan un pequeño equipo que desplazan en un carrito como el de los tintos callejeros, la ponen a sonar y cantan muy, muy bien. Sin duda, en los días de estrés o aburrimiento te roban una sonrisa, y en los de nostalgia, sin duda te provocan una lágrima. Sus propuestas son muy emotivas.
Fotos - cortesía: Sergio E. Díaz
Ellos también deben presentar casting para estar por los pasillos de la estación o dentro del metro y ferrocarril... Por supuesto, tanto estatuas como músicos siempre tienen a su lado un sombrerito o un recipiente para echarles la moneda.

domingo, 24 de abril de 2011

El jacuzzi natural de 'Las Gachas'

Foto: Suministrada.
Atraída por disfrutar de un ‘jacuzzi natural’ y por conocer las raíces de mi padre, un día llegué a Guadalupe (Santander). Es de esos pueblitos que casi ni se ven en el mapa, como a cinco horas de Bucaramanga por una carretera de las muchas olvidadas en este país.
Guadalupe que, sin duda, tiene por patrona a la virgencita del mismo nombre, es un pueblo bien especial. Es el primer parque que veo con aproximadamente 60 gigantes palmas, todas muy erectas y simétricamente sembradas; un pueblo de pocas calles, escasa gente, pero todo vestido de blanco con verde y donde se podría vivir sin agites.
A Guadalupe un turista sólo llega por muy buenas referencias de otros que han ido, pues no está en ningún plan de agencias de turismo y muy pocos santandereanos lo conocen.
Yo llegué con la guía de un grupo de caminantes, de esos que escudriñan montañas y parajes que otros ni saben que existen, pero que los disfrutan de principio a fin y se convierten en los mejores embajadores.
En Guadalupe me encontré con el ‘jacuzzi natural’ que motivó mi viaje. A ‘Las Gachas’ llegamos luego de una hora de caminata por una trocha. Se trata de una gran losa de piedra que por efecto de la naturaleza se fue abriendo. Cada nido que se ha formado tiene diferentes diámetro y profundidad, y hay tantos como la madre naturaleza ha querido crear. En unos de estos bien llamados jacuzzi hay espacios para una, dos y hasta cinco personas que gozan del agua cristalina y helada que corre río abajo. 
Lo mejor de todo es que Guadalupe es un nicho del llamado turismo ecológico, pues además hay una cascada de 90 metros, cuevas, pozos y balnearios, como ‘La Gloria’, en busca de muchos viajeros.

sábado, 23 de abril de 2011

Mi voz es por la piscina de ‘El Gallineral’

Hay sitios públicos que se sienten tan propios que cuando dejan de estar ahí toda una comunidad los reclama. 
Así ocurre con la piscina del Parque ‘El Gallineral’ en San Gil, un paradisiaco lugar de 4 hectáreas. Se trata de una gigantesca piscina de corte rústico que se surte de las aguas de la quebrada Curití y está rodeada de frondosos árboles que hacen del lugar el sitio ideal para un refrescante baño. En diciembre y las festividades de enero el lugar parece ‘un hervidero’, pues se llena de cientos de bañistas que a nado o en neumáticos se gozan el lugar.
Sin embargo, desde hace más de un año la piscina dejó de funcionar y, por lo que se ve a primera vista, parece estar olvidada. 
Según versión de algunos empleados del lugar, la piscina debe ser adecuada a las normas de seguridad que por ley se establecieron para estos lugares, por eso fue obligado su cierre. Hoy, la piscina de ‘El Gallineral’ está a medio llenar, llena de lama y el chorro de la quebrada Curití se deja asomar por uno de sus costados, pero los trabajos que la transformarán no se ven por ninguna parte.
Lo cierto es que uno de los símbolos de los sangileños demanda pronta acción de sus administradores. Los turistas y el único parque natural de Colombia en zona urbana no pueden quedarse sin su particular piscina.

lunes, 28 de febrero de 2011

Los famosos almuerzos de Héctor


Héctor, en el restaurante La Torre.
Héctor tiene un oficio corriente en un pueblo corriente. Sin embargo, una historia desempolvada 200 años después le ha cambiado su día a día en los últimos seis meses.
Héctor Chacón es el administrador del que debe ser el mejor de los restaurantes de Guane, un corregimiento del municipio de Barichara, en Santander. Hoy,  si es un día corriente en Guane, Héctor debe estar vendiendo sus 8 ó 12 acostumbrados almuerzos. Pero el día que yo estuve en el restaurante La Torre él vendió almuerzos por montón. Un día como ese,  este barichara despacha entre 60 y 70 almuerzos, y muchos sin olor a  ‘corrientazo’.
A Héctor y su familia les correspondió atender una peculiar comitiva. Criollos, sirvientes, esclavos y hasta españoles, pero todos más colombianos que la arepa y los frijoles, llenaron sus mesas ese día peculiar. Todos, sin excepción, llegaron allí  por ‘La Pola’,  la serie que puso a rodar algunas de sus escenas en este pueblito que aún se viste de colonia.
La mayoría de los comensales son extras, sólo eso. Unos vienen desde Bogotá y otros tantos son traídos de Barichara y sus alrededores. Otro grupo corresponde a lo que llamaría equipo de técnicos, producción y logística de la sonada serie.  Pero, aunque con los famosos no ha compartido su sazón,  Héctor se ha dado el gusto de tener en su negocio a unos de mayor casta actoral: La Pola y Miguel Sabaraín, y hasta se ha tomado fotos con la actriz Zharick León.
Pero eso de estar entre famosos resulta más nuevo para mí que para Héctor. Años atrás, según me contó, trabajó en un balneario en Barichara donde conoció y atendió a muchos famosos. Allí llegaban actores de series como ‘Padres e hijos’ en busca de algo de intimidad. Quizá allí, sin saberlo, Héctor escribió el prólogo de sus hoy famosos almuerzos.

martes, 8 de febrero de 2011

Oruro y su carnaval

Un día decidí montarme en la ruleta que me llevó hasta Oruro, un pueblo que ni siquiera sabía que existía, pero que luego de años lo tengo entre el mejor de los recuerdos de mis viajes.
Allí estuve dos días, obligada a dormir  en un carro dentro de un parqueadero, y a medio bañarme, porque fue imposible encontrar cupo en un hotel, o al menos en uno que amortiguara nuestro presupuesto. Pero eso no importó, pues la misión era una sola: disfrutar de los Carnavales de Oruro. Y la misión se cumplió mejor de lo pensado.
En los entierros y carnavales los pueblos se trasforman. Las danzas, la música, los coloridos vestidos, las máscaras y grandes penachos, y el desfile de las que parecen interminables comparsas, revolucionan a Oruro. Miles de turistas de todas partes llegan para conocer una celebración milenaria, en la que el folclore de la tierra boliviana hierve.
Para los participantes han sido meses de trabajo, de ensayos, de elaboración de sus vestimentas y de mucho esfuerzo económico para asistir a esta gran fiesta, que cada febrero ese pueblo minero la realiza en honor a la Virgen del Socavón.
Aunque la celebración dura más de una semana, yo pude participar en algo así como el día de cierre, en el que miles de bailarines y bandas musicales desfilan sin cesar; un grupo tras otro y otro y otro aparecen a lo largo de una gran calle. De todas partes salen bailarines… hombres, mujeres, unos más jóvenes otros ancianos y hasta niños… Todo el mundo quiere bailar y para eso se preparan casi todo el año. Cada danza tiene su nombre y significado, pero las más tradicionales son la de la Diablada y los Caporales.
Y como el homenaje es a su virgencita, no pueden faltar en el desfile los carros forrados en decenas de imágenes elaboradas en plata, que representan la mejor de las ofrendas de los mineros a su patrona. Es único, algo así como un museo rodante, algo que mis ojos no habían visto ni han vuelto a ver.
Luego de un extenso recorrido de no menos de 4 kilómetros y al menos 20 horas, bailarines, músicos, carros y turistas llegan al Santuario del Socavón donde se venera a la virgen. Allí, el festejo no termina, pero al menos el homenaje a la patrona se ha cumplido con todos los honores.  

sábado, 29 de enero de 2011

Unas letras para un amigo

Los amigos son un regalo del Cielo. Amigos hay para todo, pero creo que los que más disfrutamos son los que son solidarios con nosotros y los que nos comparten el enorme gozo de todo lo que hacen y nos impregnan de su alegría.
Sergio Emiro durante sus primeros días en Barcelona.
A Sergio Emiro, hasta hace dos años ‘parcero’ en el periódico, lo recuerdo mucho y de la mejor manera, porque detrás de ese caballerito de pulida pluma, inquieto porque sus alitas volarán más  rápido que las de colegas de su edad, siempre hubo el mejor de los soñadores, aunque mis ojos no siempre así lo vieron.
La vida está llena de decisiones y, como siempre le dije a Sergio E., hoy la vida está mostrando que ha tomado la mejor de ellas. El cauteloso periodista de ‘Prensa escuela’, el de las páginas de jóvenes y educación supo decir ‘hasta aquí’ y le dio un giro de 180 grados a su rol profesional.
El kínder fue en Bogotá donde trabajó, conoció, estudió, aprendió y se hizo posgraduado para alistarse a una nueva gran experiencia de vida. Hoy, cuando está en Barcelona (España) y se prepara para estudiar una maestría, los sueños del joven profesional se convirtieron en su proyecto de vida que, espero, lo traigan de nuevo a nuestro país hecho un gigante y lleno de saberes.
Sus alas se expandieron y volaron más rápido que cualquiera de los pronósticos. Una experiencia para aplaudir, y por eso mi aprecio y cariño que siempre le manifesté hoy son mayores, y mi corazón se  regocija por saber que está conquistando sus sueños.